Simón Tecco. ABC. Mientras la oposición política magiar, que encabeza el conservador ex primer ministro Viktor Orban, se pregunta hacia dónde va Hungría, el Gobierno, que dirige el socialdemócrata Ferenc Gyurcsany, intenta darse una nueva imagen. Para ello y ante la sorpresa de la opinión pública magiar, ha nombrado como nueva portavoz del Ejecutivo a Zsuzsan Demcsak, de 28 años, ex modelo y conductora de programas televisivos, de cuerpo escultural e innegable belleza. La noticia la dio Zoltan Gal, jefe de Gabinete de Gyurcsany, quien comunicó que, a partir de abril, un nuevo equipo comenzará a trabajar en la oficina de prensa del Gobierno: «Son jóvenes expertos en relaciones públicas de alrededor de 30 años, que provienen del mundo de la publicidad», afirmó Gal. La tarea de Zsuzsan Demcsak será la de comunicar y explicar de manera mejor, más clara y con más efectividad las reformas (léase recortes sociales) introducidas (exigidas por Bruselas) por Gyurcsany en el campo de la Sanidad, la Educación y la Administración Pública. «Intentaré traducir al lenguaje cotidiano, accesible a todos, las reformas del Gobierno», declaró la nueva portavoz. Casada, con dos hijos, Zsuzsa Demcsak no tiene experiencia política alguna. Dijo haber aceptado el cargo como un desafío para lograr una Hungría mejor.
No es una modelo cualquiera. A sus dotes físicas y simpatía personal se añaden sus cualidades intelectuales: estudió Economía y Leyes y habla inglés, alemán e italiano. Todo lo cual no ha sido suficiente para superar la desconfianza de la comunidad periodística magiar. Pero la pregunta es si Zsuzsan Demcsak es el remedio para el mal gobierno o para convencer a los ciudadanos de que si renuncian a sus derechos sociales es por el bien del país. La oposición nacionalista, euroescéptica y conservadora, ironiza afirmando que una mala política no puede ser mejorada a través de una mejor comunicación. Por su parte, el Gobierno sostiene que las reformas en curso han sido presentadas a la opinión pública de manera incorrecta, lo que ha provocado, según ellos, el descontento general. Es decir, la gente estaría descontenta porque no ha comprendido la finalidad de las reformas y no por el hecho de que éstas tienen consecuencias directas en el presupuesto mensual de cada individuo o familia. Según esta lógica, bastarían buenos argumentos y la belleza de Zsuzan Demcsak para pensar lo contrario. O sea, que la pérdida de derechos sociales es algo necesario para el progreso del país y para restituir el apoyo al Gobierno.










