Los diarios de Vocento (El Correo, Sur, Ideal, La Verdad, Las provincias, etc.) publican hoy este reportaje sobre los debates electorales:

Zapatero y Rajoy combaten en TV por una «bolsa» de tres millones de votos 

Quince años después, los españoles tendrán mañana la oportunidad de presenciar un debate electoral entre los dos principales candidatos a presidir el Gobierno de España. Zapatero contra Rajoy. Un duelo entre dos aspirantes sin experiencia en estas lides que puede ser decisivo en unos comicios tan ajustados como los actuales. Los expertos dicen que hay tres millones de papeletas en juego. El objetivo es convencer a los indecisos. Los líderes del PSOE y del PP estudian respuestas y gestos con sus respectivos equipos desde hace días.

El margen para el error es mínimo, aunque existe. El próximo lunes, 3 de marzo, habrá un segundo cara a cara.Y ese, según los analistas, sí será el definitivo.Así fue en 1993. Entonces se enfrentaron Felipe González y José María Aznar. Como en esta campaña, hubo dos debates. El primero, en Antena 3 y moderado por Manuel Campo-Vidal -que ejercerá mañana el mismo papel-, dio como vencedor al presidente del PP. En un escenario de crisis económica, escándalos y con el desgaste que suponía llevar 11 años en el Gobierno, aquella derrota parecía un golpe definitivo para González. Pero aprendió la lección. Mucho más incisivo, ganó el segundo, celebrado en Telecinco.

Según algunos estudios demoscópicos, aquel debate influyó en un 11% de la población a la hora de decidir el sentido de su voto. Un porcentaje que resultó clave. Días antes del último duelo, los sondeos daban un virtual empate entre los dos candidatos -como ahora- o incluso una victoria de Aznar. Al final, el PSOE ganó por menos de un millón de votos.Un precedente que no se olvida en las filas socialistas y populares. Tanta impronta dejaron aquellos debates que en tres lustros no ha vuelto a haber ninguno y que los que se van a desarrollar los próximos días han sido estudiados al milímetro. Durante semanas, delegaciones del PSOE y PP han negociado hasta el último detalle. Nada puede quedar en el aire. Se ha acordado la escenografía, los turnos de palabra -hoy empezará Rajoy y el día 3 Zapatero-, la colocación, los moderadores -Campo Vidal y Olga Viza- y quién los realizará: la Academia de la Televisión, que luego distribuirá la señal a quien lo desee.

El coste ascenderá a 977.000 euros, sufragado por las cadenas que lo emitan. Se calcula que pueden verlo cerca de 13 millones de espectadores.Sólo hay una cuestión que los asesores no pueden controlar de forma absoluta: cómo actuarán los principales protagonistas. Cualquier estrategia previa puede desmoronarse si los candidatos cometen un error garrafal en antena. Y para evitar el desastre, sólo hay un remedio: intentar anticiparse. Lo explicaba hace unos días Jorge Rábago, director de telegenia del PP y uno de los principales asesores de Rajoy a la hora de preparar los debates televisivos: «Si se prepara, es difícil perderlo; si no, por muy bueno que seas, lo pierdes». Algo similar le ocurrió a González en el primer duelo del 93. Recién llegado de un viaje, el ex presidente del Gobierno no estudió bien la ‘lección’ y suspendió. La misión de los equipos de imagen, por tanto, es entrenar a los candidatos para lo que pueda venir.

Una tarea en la que están sumergidos Zapatero y Rajoy desde hace más de una semana.En el caso del PSOE, su líder es apoyado por un grupo en el que están incluidos José Blanco, secretario de Organización; Enrique Serrano, jefe de Gabinete; Angélica Rubio, asesora personal del candidato socialista; Ignacio Varela, asesor electoral; Jesús Caldera, coordinador de campaña; el diputado José Andrés Torres Mora -hombre de entera confianza de Zapatero-; y Carlos Hernández, jefe de Prensa del PSOE. Junto a Rajoy, el propio Rábago; Pío García-Escudero, director de campaña; los dirigentes populares Gabriel Elorriaga y José María Michavila; el especialista en sondeos Pedro Arriola; y Cayetana Álvarez de Toledo, jefa de Gabinete de Ángel Acebes. 

«De lo que se trata en los días previos es de reproducir lo más fielmente posible lo que te vas a encontrar», sostiene  Daniel Ureña, responsable en España de la consultora política  MAS Consulting. Los dos debates de esta campaña han sido divididos en cinco bloques temáticos: economía y empleo, políticas sociales, política exterior y seguridad, política institucional y retos de futuro. Por tanto, el trabajo de preparación se ha realizado también por sectores.

Documentación

Días antes de confirmarse la celebración de los cara a cara, los respectivos equipos comenzaron a recopilar documentación y elaborar fichas. Con ellas, Zapatero y Rajoy han sido bombardeados a preguntas comprometidas. Ambos han contado con un «sparring»,  es decir, con un asesor que ha interpretado el papel del adversario para intentar ponerle en apuros.  El objetivo ha sido que Zapatero haya preparado respuestas brillantes para cuando Rajoy le cuestione por el proceso de paz o por la desaceleración económica o que el líder del PP sepa qué decir cuando el candidato socialista le acuse de generar crispación o de deslealtad. O lo que es lo mismo, tapar los flancos más débiles.

Pero si resulta importante el qué se va a decir, no menos trascendente es el cómo. «Importa el fondo y la forma», admite Ureña. Calcular los gestos, el modo de mirar a la cámara o la forma de expresarse. «Los candidatos tienen que ser conscientes de que los millones de personas que van a seguir el debate sólo se van a quedar con un pequeño porcentaje de lo que van a decir. Importa mucho más la percepción que van a sacar: si ha sido amable, convincente…», sostiene el responsable de Mas Consulting, para quien la relevancia de otras cuestiones, como la vestimenta, está «sobredimensionada. Basta con ser discretos». Así lo hicieron, por ejemplo, Solbes y Pizarro. En todo caso, Ureña destaca que un debate «se puede ganar por KO o a los puntos. Y lo primero sólo ocurre si tú eres un maestro y tu adversario muy malo».

Algunas claves para intentar ganar el debate

Parece una obviedad, pero una de las primeras cosas que los asesores recomiendan a los políticos que van a participar en un debate televisivo es que no aburran a la audiencia. Viendo lo sucedido en el choque entre Pedro Solbes y Manuel Pizarro, la recomendación es muy pertinente. Las reglas de oro que deben seguir en antena los políticos son claras. Primero, no dirigirse a su rival, sino a la audiencia. «No hay que convencer al adversario, sino a los espectadores», advierte Daniel Ureña, quien también recomienda introducir anécdotas. Es decir, olvidar un poco los grandes discursos y bajar a pie de calle.Se aconseja iniciar de forma incisiva para tomar la iniciativa y preparar «trampas» o «sorpresas» que puedan romper el hilo argumental del adversario, las cuales es mejor soltar en el último turno de réplica para dejar sin reacción al rival. Tampoco está mal unas dosis de prudencia. Hay que estar seguro de que se dispone de una base sólida cuando se ataca. Miguel Sheehan, asesor del Partido Demócrata de EE UU, aconseja a sus clientes: «Cuando lance un ataque, deténgase siempre antes de llegar hasta donde se siente tentado de ir». Una recomendación que no escuchó Miguel Sebastián cuando se enfrent
ó
a Alberto Ruiz-Gallardón.

 

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