Entrevistamos a Ricardo Galli, fundador de Meneame, sobre el funcionamiento de este portal, curioso híbrido entre periódico y red social, y los secretos y riesgos de dejar los contenidos en manos de los usuarios.
Es muy difícil intentar definir menéame.net. a alguien que jamás ha entrado. En Wikipedia dicen que es un portal que «,como el modelo anglosajón en que se inspira (digg), combina marcadores sociales, el blogging y la sindicación con un sistema de publicación sin editores.» Es decir: tiene cuarto y mitad de red social, medio de periódico digital, y una pizca de periodismo (o mejor dicho edición) ciudadano.
Menéame es, básicamente, un lugar en el que compartir, leer y comentar noticias de actualidad. Loss usuarios envían links; los usuarios se aseguran de que los artículos enviados cumplan unos ‘criterios de calidad’ (que no sean falsas, que no estén repetidas o que no haya una intención aviesa detrás de su envío, como hacer publicidad sin ofrecer nada a cambio); los usuarios votan, o no, las noticias hasta auparlas a la portada; los usuarios comentan las noticias, a menudos en encendidas discusiones o flames.
Con su funcionamiento democrático (son los usuarios los que están a cargo del 99% de la dinámica de la web), Menéame ha traspasado esa barrera del éxito que hace que un portal de noticias llegue a convertirse en sí mismo en una noticia. Como cuando el famoso Ban Day, en el que decenas de usuarios se rebelaron contra los administradores por su supuesto abuso de poder, llegó hasta los periódicos.
O como cuando hace unas semanas los fundadores de Menéame, Ricardo Galli y Benjamí Villoslada, posaban para la cámara lainformacion.com junto con parte de su equipo de admins. Porque para poder sostener una democracia, hacen falta reglas, y personas que se aseguran de que se cumplen.
MAS Consulting entrevistó a Ricardo Galli para intentar aprender algo más sobre el funcionamiento de Menéame. Para saber cómo se gestiona esa micro-democracia y qué resultados se obtiene cuando se responsabiliza al público del contenido de una web.

¿Cuánto tiempo se dedica a decidir lo que entra y lo que no antes de lanzar el sitio?
Nosotros no tomamos ningún tipo de decisión sobre lo que entra o no. Sólamente reaccionamos si vemos o nos avisan que alguna envío o comentario viola las normas: http://meneame.net/legal.php#tos
En caso de envíos podemos marcar una noticia como «abuso» (por lo que no saldría en portada), no suele ser habitual ya que en general los votos «deciden» antes (debemos haber descartado un par de envíos en el último mes). En caso de comentarios, si se puede solucionar con un «edit» (por ejemplo para quitar el http:// en un enlace porno) lo hacemos así, pero ocurre muy pocas veces, no más de 4 ó 5 en todo el 2009.
¿Cómo se mantiene el orden?
Hay unos 20 admins activos, más o menos. La gran mayoría voluntario. La mayor parte del tiempo se dedica a detectar spam con «clones» o ayudar a los usuarios. Se interviene muy pocas veces y sólo en casos reiterados.
¿Cuál es vuestra política y cómo se llega hasta ella?
Es más consensuada entre los admins, si hay uno que no está de acuerdo con una medida, no se toma o se deshace. Tenemos una lista de coordinación para estos casos, el Menéame también nos permite charlar en la fisgona(*) sólo entre admins.
[*] La fisgona es un espacio de chat dentro de meneame.
¿Cómo se compagina una estrategia de limitación con la necesidad de no parecer un censor?
Interviniendo cuando hay suficientes razones e intentando explicar por qué se toman esas decisiones (aunque al que sólo le interesa acusar de «censor» le dará igual cualquier explicación).
¿Cuál es la respuesta a las normas? ¿Cuánta gente las comprende? ¿Cuánta gente se rebela?
La inmensa mayoría (120.000 usuarios con cuentas) las comprende y en general no hay problemas, de hecho la gran mayoría de ellos jamás debe haber «interactuado» con ningún admin. Las que se rebelan es porque han tenido problemas, muchas veces provocados por ellos mismos, otras por nuestra falta de tacto.
Aunque hemos notado que ocurre a menudo con usuarios novatos que no conocen el funcionamiento y cuando ven unos cuantos votos negativos enseguida piensan que hay una «mafia». Eso, sumado con la no siempre cordial respuesta de otros usuarios hace que se creen roces evitables si se tiene un poco de paciencia. Esta «paciencia» es la que intentamos inculcar con los novatos. Por otro lado hay mucha gente que por hacer spam de sus sitios se crean muchos clones [*] y llegan incluso a resetar routers para cambiar de usuarios y poder votar sus envíos.
Nuestro sistema detecta la gran mayoría de estos «trucos», por lo que tomamos medidas como bannear esos dominios. Estas medidas son las que suelen causar más malestar y luego aparecen apuntes de blog acusándonos de «censores» pero no cuentan toda la historia.
[*] El récord de cuentas abiertas por un mismo usuario es de 64 usuarios, pero tener más de 10 no es tan infrecuente. Ayer mismo baneamos a 38 dominios que eran de la misma persona, enviadas por él mismo y votadas con varios usuarios clones.
¿Qué le dirías a una persona, sea político, sea un anunciante, sea un periodista, que ‘tiene miedo’ de la participación de los usuarios? ¿El público le cuesta actuar dentro de las reglas? ¿Tiene criterio? ¿Hay que tenerlo muy controlado?
No soy un ferviente creyente en el «wisdom of crowds» en el sentido que acierta o tiene la razón siempre. Sí creo en el «consenso medio» del criterio de la «masa». Así en Menéame salen de vez en cuando bulos o noticias falsas (me ponen de los nervios) pero:
1. Son minoría.
2. Suelen ser descartadas por votos negativos cuando salen en portada
3. Suelen estar respondidas adecuadas en los mismo comentarios (como en este ejemplo)
Es decir, no se puede analizar la «sabiduría de la masa» (si es que existe) con «anécdotas» sino con «estadísticas». Creo que el Menéame demuestra que es posible obtener un buen resultado si se dan u ofrecen las condiciones necesarias para que se use un poco la mente y razonamiento crítico. Pero siempre hay que tener en cuenta que le estupidez es también parte de nuestra sociedad, y así como no hay que creer lo que se lee en cualquier sitio, blog, o periódico, tampoco hay que creerlo porque salga en Menéame (en todo caso siempre hay que leer críticamente el debate que genera).
Menéame no nos da dinero (todavía), pero sí mucho trabajo, estrés y discusiones muy duras. Pero lo hacemos porque creemos que hace falta un sitio así, donde los usuarios elijan qué es más relevante para ellos, para amplificar noticias que los medios ignoran o desconocen, para tener debates y sobre todo que puedas leer en un mismo sitio noticias y opiniones diversas y contradictorias entre ellas y obtener «consensos». Creo que esa es la gran ventaja a los acostumbrados (la mayoría) a leer sólo un sitio de noticias donde se hace muy difícil conocer la opinión alternativa.
Pero ya veremos si dura 🙂












