Juguemos a los vestidos con el primer mandamiento del evangelio de la comunicación según Marshall MacLuhan: sí, «el medio es el mensaje», pero también lo pueden ser «el tono», «el lugar», «el oyente» o, evidentemente, «las palabras».
La columnista del Huffington Post, Natalie Holder-Winfield, cuenta en su artículo de opinión cómo alabó las palabras de Hillary Clinton durante su charla con estudiantes en una universidad de Congo…pero cambió de opinión tras ver el vídeo. Las palabras habrían podido ser las apropiadas, pero el tono y el lenguaje corporal fueron excesivamente agresivos, según ella.
«¿Quieres que te diga lo que piensa mi marido?», fue su respuesta, cuando un alumno de la universidad le preguntó por la opinión de ‘Mr. Clinton’ sobre un acuerdo financiero entre Congo y China. «Mi marido no es el Secretario de Estado, soy yo. Si quieres mi opinión, te la daré, pero no voy a hacer de portavoz de mi marido».
Según informan, todo se debió a un malentendido. Los nervios del estudiante, o una mala traducción, hicieron que donde decía Mr. Obama se dijera Mr. Clinton, pero la pregunta fue la que fue, la respuesta fue la que ocurrió, y los medios de comunicación ya han erigido el hecho como el momento cumbre de la visita de Hillary Clinton a África.
Un vídeo como este es un imán de interpretaciones. Y las interpretaciones son, al final del día, lo que queda de la información. «Las interpretaciones son el mensaje».
Buceando por la prensa, online y offline, nos encontramos con variaciones de cinco argumentos que explican lo ocurrido en la universidad congoleña. Estas cinco versiones se convertirán en lo que dio de sí la visita de la Secretaria de Estado al continente africano (una de ellas proviene del equipo de comunicación de Clinton, no os costará averiguar cuál), y resumen lo que la gente dice y dirá sobre el incidente.

– Se trataba de un foro sobre el trato a la mujer, y a Hillary se le hizo una pregunta que pasaba por alto su presencia y su trabajo. Fue ofensivo, y la respuesta está justificada.
– Hillary Clinton vive con el estigma de ser esposa de ex-presidente, y su envidia e inseguridad se agravaron tras el éxito diplomático de Bill en Corea del Norte.
– El peso de una gira como la africana y de las responsabilidades como Secretaria de Estado explican ocasionales salidas de tono.
– La reacción excesiva con un estudiante nervioso demuestra la incapacidad de Clinton para mantener un tono diplomático
– Clinton opina que su papel dentro del gobierno de Obama es demasiado secundario, y pierde los nervios si le parece que su trabajo está siendo infravalorado.
Podéis ver aquí, aquí o aquí varios versiones de YouTube de lo ocurrido. Es fascinante observar cómo en el espacio para los comentarios, la gente ofrece nuevas formas (más o menos respetuosas) de los mismos argumentos. Sin entrar en el sempiterno debate sobre el huevo y la gallina (la prensa pone opiniones en boca de los lectores, o viceversa), es vital reconocer que la imagen de Hillary Clinton, su mensaje, gravita en torno a esos cinco puntos cardinales, al menos durante esta semana.









