El Tea Party no es un partido político, pero, si lo fuera, tendría casi tanto apoyo como el Partido Republicano. Lo dicen unas encuestas recientes, recogidas por Politico, que afirman que
«si el movimiento se organizara para buscar candidatos al Congreso a lo largo y ancho del país, sus encuestas serían mejores que las del Grand Old Party, según un informe de Rasmussen Reports. En una encuesta nacional de intención de voto entre 1.000 votantes, publicada el lunes, el 23% de los encuestados dijeron que preferirían votar a un candidato del todavía inexistente partido del Tea Party para el congreso en 2010. El Partido Republicano quedaba 5 puntos por detrás, con el apoyo del 18% de los encuestados»
El movimiento Tea Party recibe su nombre del Motín del Té de Boston (Boston Tea Party), un gesto icónico de los colonos de Massachussetts que arrojaron el té inglés al mar como señal de protesta contra la corona británica y como primer gran impulso independentista. La iniciativa ha tomado, a posteriori, su nombre como acrónimo de Taxed Enough Already – «ya pagamos suficientes impuestos», sería la traducción- y ha sido el mayor protagonista de la oposición a las principales decisiones de Barack Obama.
El Tea Party movement ha convocado manifestaciones y protestas contra los sucesivos planes de rescate de Obama y contra la reforma sanitaria. Apoyado en los principios de difusión de los grassroots, con base en más de una docena de portales de internet, su poder de convocatoria los ha llevado a organizar la mayor manifestación conservadora en Washington en septiembre de 2009.
Algunos de los nombres detrás de este movimiento, que desde medios pro-demócratas tildan de astroturfing (grassroots manufacturado y falso) son Eric Odom, de Liberty First PAC, Erick Erickson de RedState.com, o Matt Kibbe, de FreedomWorks son algunos de los nombres detrás de las convocatorias de Tea Party, apoyados por la Cadena Fox.
«Hemos estado estudiándolo todo sobre la estrategia de Obama, y resulta que creo que el movimiento Tea Party podría hacer que la máquina grassroots de Obama parezca obsoleta», afirma Kibbe.
¿Y el GOP, qué opina de esto?
El Tea Party Movement no se presenta como un movimiento independiente ni con aspiraciones políticas, más allá del apoyo de la causa conservadora. Los líderes del movimiento han puesto sus miras en las próximas elecciones, pero no con intención de concurrir, en principio, sino con vistas a obtener financiación para sus políticos más afines. La ausencia de un líder claro lo convierte en una figura flexible y duradera (no puede ser decapitada fácilmente) de representación de las inquietudes republicanas, y sus virtudes deben ser contempladas con calma y sin prejucios con vistas a hacer una valoración estratégica justa.
Desde el Partido Republicano algunos han cometido la imprudencia de desdeñarlo como un impulso populista, pero otros lo perciben como la savia nueva que necesitaba un partido que ha visto a su rival en las elecciones madurar al ritmo de los tiempos.










