José Manuel Nieves. ABC
Le Meur es francés, está casado, tiene una doble identidad y una isla privada. Sin embargo, ninguna de estas razones, ni siquiera la de ser asesor del candidato presidencial Nicolas Sarkozy, le habrían hecho merecedor de convertirse en una estrella de los medios de comunicación. Pero Le Meur lleva, igual que otros dos millones de personas, una «vida paralela» en «Second life», un mundo virtual en internet en el que cualquiera puede elegir cómo vivir. La isla de Loïc, por supuesto, igual que su personaje, al que cambia de aspecto cada poco tiempo, es virtual, y aunque anuncia que en ella piensa construir pronto una casa, lo cierto es que, a día de hoy, no es más que una roca vacía, un pequeño «desierto privado» que nuestro hombre visita a menudo junto a su mujer, Geraldine, y a los amigos que quieran apuntarse, como hizo Natacha el pasado 15 de febrero.
Nada de esto sería suficiente para hacer de él un hombre famoso. Le Meur, conocido por muchos como «Loïc Radio» (su «avatar» en «Second Life»), ha saltado a la fama porque ha dado un paso más… Y ayer mismo inauguró una nueva isla, pero en nombre de su jefe, el candidato conservador al Elíseo. En la entrada de un elegante edificio acristalado, con vistas al mar, una gran pancarta reza «Bienvenido a la isla de Sarkozy». Y dentro, junto a filas de butacas que ocasionalmente ocupan transeúntes y curiosos, acólitos e incluso enemigos políticos, el bueno de Loïc reparte propaganda electoral, carteles y pegatinas. Virtuales, por supuesto. «Se trata de una iniciativa personal», anuncia el asesor dando a entender que su creación nada tiene que ver con la estructura oficial de su partido. Pero, desde primeros de enero, el propio Sarkozy abrió en «Second life» una oficina del UMP, en una «carrera electoral virtual» contra su principal opositora, la socialista Ségol_ne Royal, que no quiso ser menos y que también cuenta con su propia sede en este nuevo mundo paralelo. La intención, por supuesto, es la de conseguir el voto de los más jóvenes, que forman el núcleo principal de los habitantes de «Second Life».
En este mundo al otro lado de la pantalla del ordenador, en el que hoy deambulan más de dos millones de almas, han abierto ya su sede numerosas empresas, bancos, agencias, oficinas y consultorías. Por esas avenidas y calles hechas de bits circulan abogados, guardaespaldas, prostitutas, estudiantes, ingenieros… miles de personas que, literalmente, han abandonado el mundo real y viven y se ganan el sueldo, el de verdad, en este reflejo imaginario de nuestra vida cotidiana.









