Delia Rodríguez, de Soitu.es, publica este interesante artículo:

Nace una web que delata a los diputados más perezosos
A veces, la actividad de los diputados es todo un misterio. Aunque las cifras sobre su trabajo parlamentario, sueldo o incluso su correo electrónico son totalmente públicos, suelen quedar
sepultados por un mar de datos en webs oficiales. Pero con el nacimiento de Discursia.com -un ranking de diputados capaz de ordenarlos en un segundo de más a menos vagos, o de mayor a menor sueldo percibido- la desnudez de los datos va a ser mucho más evidente.
El diputado más trabajador, por ejemplo, es el popular Jesús Andrés Mancha Cadenas, que ha presentados 10.338 iniciativas parlamentarias, cuando la media es de 527. El puesto del más vago está más disputado, ya que una cantidad sorprendente de políticos no ha llegado a presentar ninguna iniciativa. Además, los usuarios de la página pueden evaluar a los políticos, leer sus declaraciones de actividades extraparlamentarias o encontrar su correo electrónico para mandarles un mail. De momento, el más buscado entre los internautas es… Ángel Acebes.
La página web ha sido creada por dos jóvenes ibicencos aunque residentes en Barcelona, José Costa y Óscar Ribas, ambos trabajadores del sector tecnológico. Ribas cuenta que la idea surgió hace un par de años. «A los dos nos interesa la política, aunque nuestros puntos de vista son muy diferentes, y creemos que internet puede ser un dinamizador de su acercamiento a la ciudadanía». El detonante fue la propia página del Congreso. Aunque ya ha sido reformada, la de aquel momento «sólo valía para decir que el Congreso tenía página web. Además, empezamos a leer sobre los planes para entrar en la Sociedad de la Información, pero lo único que veíamos era que a los diputados cada año les regalaban unos estupendos portátiles para que pudieran navegar. Nos dijimos: ‘si no lo hacen ellos, lo vamos a intentar nosotros’.»
La investigación, comenta Ribas, comenzó por proyectos estadounidenses y británicos como opencongress.com o theyworkforyou.com. En España, son muy pocos los proyectos ciudadanos ‘2.0’ dedicados a la política, aunque la cercanía de las elecciones está recuperando el interés hispano por un tema que posee mucha tradición en la web anglosajona.
Discursia.com tiena apenas tres días de vida, y «no está acabada al 100%, pero había que lanzarla ya, oír a los usuarios y mejorar». En la propia página se explica que algunos datos, como ciertos salarios, pueden ser incorrectos. De momento, explica Ribas, «la acogida ha sido muy positiva, aunque eso sí, nos piden mucha más profundidad en la información que aportamos y estamos en ello». La web está planteada como un comparador de productos, por lo que es muy sencillo localizar al diputado de una provincia en concreta, o filtrar los resultados.
El desarrollo no ha estado exento de sorpresas. Por ejemplo, dice el joven ibicenco, «me ha impactado la labor del diputado progresista de Eivissa, José Ramón Mateos. Es un señor que en cuatro años ha presentado 54 iniciativas (la media de los diputados está en 533), y más de la mitad destinadas temas tan peregrinos como el share de los informativos presentados por Mara Torres en TVE».
Fuentes del Congreso explican que el número de iniciativas propuestas puede no ser un indicador exacto, ya que un secretario general, un portavoz, un presidente de comisión o los miembros de la mesa de la cámara pueden tener otras obligaciones que les impidan presentarlas. También es normal que la oposición sea más activa, así como los miembros de grupos pequeños, que deben repartirse en las mismas comisiones que los grupos grandes. Aunque ver si un diputado tiene excusa o no está también a un clic de distancia: en Discursia.com y en la propia página del Congreso aparecen todos los casos anteriores.
¿Su objetivo? «Extender los servicios de Discursia a todos los parlamentos autonómicos, Senado y, muy especialmente a la Unión Europea y al Parlamento Europeo, un sitio muy gris en Estrasburgo donde al parecer se deciden cosas muy importantes sin que a nadie parezca importarle lo más mínimo, ni ellos hagan ningún esfuerzo en explicarlo», concluye Ribas.









