Como ya escuchamos decir a Rahaf Harfoush en su conferencia sobre la estrategia online de la campaña de Obama, el ciudadano del siglo XXI, ya sea en calidad de votante, de comprador o en cualquier otro rol, valora especialmente las opiniones que vienen respaldadas por una relación personal.
Leemos a través de Baquia Knowledge Center que los resultados del estudio Global Online Consumer Survey de Nielsen confirman que la mejor manera para que un mensaje cale en el receptor es revestirlo del toque personal. A la hora de tomar decisiones de compra, el 90% se fía de las recomendaciones personales y el 70% de las opiniones en Internet. En tercer lugar se encuentran, con otro 70%, las webs corporativas. Desde siempre el boca a boca ha sido la forma de transmisión de información en el que más se ha confiado, pero el segundo y el tercer puesto demuestran que el cambio de paradigma comunicativo está adelgazando la relevancia de intermediarios como la prensa.
“Es posible que la revolución 2.0 haya obligado a los anunciantes a utilizar mensajes más realistas, más cercanos a la experiencia de los consumidores que a los vaporosos ideales de los anunciantes”, explica Johnathan Carson, presidente deNielsen
Realista y cercano: son pilares básicos de la nueva comunicación política, en la que la persona del político empieza a subir enteros como centro de atención. Este cambio en los hábitos de consumo hace necesaria la innovación en los canales de comunicación con el votante. Los nuevos canales de la comunicación política, como las redes sociales y la telefonía móvil, y las nuevas técnicas como la videopolítica, el infoentretenimiento o el storytelling, van encaminados a acortar la distancia entre el emisor y el receptor.










