La candidata de Barack Obama a ocupar un asiento en el Tribunal Supremo da las últimas zancadas hacia la meta de otro sueño americano. Al igual que la de su valedor, el presidente de los EEUU, la historia de Sotomayor es uno de esos relatos de superación a través del talento y el tesón en los que el principio y el (por ahora) final parecen hablar de dos personas distintas.
Actualmente se enfrenta al implacable Comité Judicial del Senado, que la interrogará para estudiar su idoneidad para el puesto en el Tribunal Supremo. Un puesto que, presumiblemente, ocupará sin problemas, gracias a la mayoría demócrata de la cámara. Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos.
“Wise Latina”
La bancada republicana ha pedido estos días explicaciones sobre unas declaraciones de la candidata Sotomayor realizadas en 2001, cuado afirmó que “una mujer latina inteligente, con la riqueza de sus experiencias vitales, a menudo llegaría a conclusiones más acertadas que un hombre blanco que no haya vivido esa vida”. Como apunta el columnista Roger Simons en POLITICO Sotomayor lo veía venir.
El Partido Republicano llevaba días mencionando las controvertidas declaraciones, y la aspirante salió al paso con una respuesta estudiada y contundente (el equipo de la Casa Blanca ha admitido que llevan días haciendo simulacros para preparar este interrogatorio): admitió públicamente que se trataba de retórica, y de la mala, y afirmó de manera rotunda con una respuesta que bien podría ser el artículo de una ley
“Quiero declarar de manera directa, inequívoca y sin dejar lugar a la duda que no creo que ningún grupo racial, étnico o de género tenga ventajas a la hora de emitir un juicio sólido”.

Un problema de temperamento
Como si se tratara de una hábil escenificación de su independencia, Sonia Sotomayor ha mostrado ya su desacuerdo con el presidente Obama en un aspecto clave de su labor.
En 2005, durante la confirmación del Juez John Roberts, Barack Obama declaró que “el ingrediente crítico (en las decisiones judiciales) sale del corazón del juez”. El Comité Judicial del Senado ha querido saber cuál es la postura de Sotomayor en torno al papel de la empatía en la toma de decisiones.
La reputación de Sonia Sotomayor de juez apasionada -se le ha llegado a preguntar por su “problema de temperamento”- se ha colocado bajo los focos. Los Senadores republicanos le lanzaron preguntas como si “sería capaz de encontrar una base legal para cada decisión”, o afirmaciones como “la pasión es una desventaja”.
El camino que sigue Sotomayor durante su comparecencia parece ser idéntico, pero en dirección opuesta, al del Juez John Roberts, que durante su carrera ha tenido que demostrar que a su excelente capacidad racional le sabe añadir una cierta implicación personal.
Lean sobre ello en el análisis del New York Times
Separación de poderes
La siguiente valla que separa a Sotomayor de ocupar su asiento en el Tribunla Supermo se hizo pública ayer. A través de un vídeo colgado en YouTube, el Comité Nacional Republicano cuestiona la idoneidad de Sotomayor para el cargo por sus declaraciones en torno al papel de la corte de apelación en política.
Apoyándose en la declaración de la juez, reproducida por partida doble en el vídeo, de que “la Corte de Apelaciones es el lugar donde se hace la política”, el Partido Republicano se pregunta dónde queda, en opinión de la probable miembro del Tribunal Superior la necesaria separación de poderes de un Estado.










