Hace unas semanas nos sorprendía la noticia de que el gobierno británico había emprendido la búsqueda de un community manager :
Cada vez más gobiernos del mundo saben lo importante que es conocer todos los canales de comunicación disponibles en el ciberespacio para obtener un mejor feedback con los distintos sectores de la población. Así lo demuestran en Inglaterra, donde ofrecen pagar 200 mil 760 dólares al responsable de manejar de forma eficaz sus cuentas en las redes sociales. Así lo aseguran en el site de Daily Mail.
Según el perfil definido por el Gobierno británico para el puesto de Community Manager, el candidato adecuado debería ser capaz de “conectar con la audiencia de estos sitios online“. El objetivo, a la hora de poner en marcha este puesto, es el de extender las noticias y mensajes corporativos a través de un nuevo canal de comunicación.» (vía La Fábrica Imaginaria)
El concepto del community manager revolotea por la prensa tradicional, y vuela libre por la blogosfera. Sus funciones son tan cambiantes como lo son las herramientas de internet, pero sus principios están claros: un community manager es el enlace entre una empresa, organización, grupo, institución, etcétera, con su público online.
La diferencia entre un community manager y un relaciones públicas tradicional reside, principalmente, en la naturaleza de ese público. Gracias a las nuevas tecnologías, un cliente, consumidor, votante, lector, espectador o como se lo quiera llamar, tiene un acceso más directo y rápido a la empresa. Los internautas no son espectadores pasivos, que ven un cartel, o escuchan una cuña de radio, sino que navegan en busca de publicidad (publicidad con aspecto de información), y tienen la posibilidad de comentar y compartir opiniones y experiencias con otros internautas.

Eso es lo que le costará 200.000 dólares al gobierno británico.









