El último boletín de ACOP, la Asociación de Comunicación Pública, lleva en su portada un artículo de Daniel Ureña, de MAS Consulting España, sobre el futuro de las campañas electorales, que reproducimos a continuación:
Nuevas tendencias en comunicación política

La política es mucho más que la elaboración y ejecución de presupuestos; es el arte de la gestión de las ideas, los valores y las emociones. Por ello, la comunicación es siempre una parte crucial de la actividad política. En España el panorama de la comunicación política está cambiando en los últimos años y las próximas elecciones municipales y autonómicas de 2011 serán el escaparate perfecto para comprobar si la comunicación política en nuestro país es, parafraseando al profesor Philippe J. Maarek, capaz de atravesar la etapa de adolescencia para entrar en la madurez.
Actualmente pueden identificarse varias tendencias que están marcando la forma de comunicar de las organizaciones políticas:
1. Videopolítica
La televisión ha cambiado la concepción de la política. Hace doce años, el periodista italiano Giovanni Sartori analizó con detalle este fenómeno en su obra Homo videns. En ella proponía una nueva definición para la especie humana. El homo videns (el hombre que ve), frente al homo sapiens (el hombre que piensa). Sartori incidía en cómo la cultura ha pasado de ser eminentemente escrita y basada en la palabra, a ser visual y estar fundamentada en la imagen, como consecuencia de la televisión. Por ello, el proceso educativo de las personas nacidas en los últimos 40-50 años ha sido distinto al de generaciones anteriores, ya que si antes los niños aprendían a través de los libros hoy lo hacen, antes que nada, por medio del televisor. Dicho proceso tiene como consecuencia que la forma de percibir la realidad esté marcada por la importancia de lo visual.

2. Redes sociales e Internet
La Red sigue siendo la asignatura pendiente para los políticos españoles. Salvo algunas excepciones, los partidos todavía no han descubierto el potencial que Internet ofrece. Algunas voces apuntan a que la verdadera razón radica, aparte del desconocimiento del medio, en la reticencia de las estructuras partidistas a dar protagonismo a las bases. Y es que Internet está rompiendo el monopolio de las campañas, hasta ahora sólo en manos de los partidos y éstos parecen resistirse. Sea cual sea el motivo, la revolución en la red está todavía por llegar a la política española. Está claro que entre las nuevas hornadas de políticos hay muchos que han asumido con naturalidad que las redes sociales e Internet son el canal idóneo para generar comunidad, pero falta todavía dar el gran salto, que previsiblemente se producirá en los próximos años.
3. Personalización

4. Storytelling.
El lenguaje político español tiene un exceso de racionalidad y de abstracción, que lo sitúan en un plano demasiado alejado de la calle. Frente a ello, en otros países los portavoces políticos tienen muchos menos reparos en la utilización de historias y relatos a la hora transmitir sus mensajes. El resultado son discursos más directos y accesibles. Por este motivo, en España, los líderes políticos que apuesten por el storytelling, que no es más que el redescubrimiento de la tradición oral, tendrán muchas más posibilidades de llegar a los votantes.
5. Infoentretenimiento.
Los formatos tradicionales de comunicación política están en crisis. La nota de prensa, la rueda de prensa o los mítines han perdido gran parte de su significado. Los partidos necesitan reinventar sus puestas en escena y sus canales de transmitir información. La televisión ha hecho que la política tenga un fuerte componente de espectáculo, por lo que los formatos aburridos tendrán cada vez menos cabida al carecer de interés y se primarán aquellos que sean capaces de informar y entretener al mismo tiempo. En definitiva, todo un reto para los partidos políticos que tendrán que adaptar sus códigos y sus lenguajes a los nuevos tiempos y a los nuevos públicos.









