La segunda vuelta de las elecciones presidenciales chilenas se celebraron el domingo con una ajustada victoria de Sebastián Piñera, el candidato de la Coalición por el Cambio, que da la victoria a la derecha en Chile por primera vez desde el final de la dictadura de Pinochet. El empresario Piñera obtuvo un 51,61% de los votos, frente al 48,38% de su contendiente Eduardo Frei, líder de la Concertación que abandona el poder que ha ostentado ininterrumpidamente desde hace 20 años.

Las campañas electorales de los distintos candidatos chilenos han sido ejemplares desde muchos puntos de vista. La comunicación ha rayado un nivel altísimo, con mucha atención a aspectos modernos de la comunicación política, como la imagen corporativa, los valores de cercanía y personalización que marcan la tendencia de las últimas campañas en todo el mundo, el uso de la música, o la videopolítica. Analizábamos hace unas semanas las campañas de tres de los cuatro aspirantes en la primera vuelta, y cómo todos ellos supieron captar las últimas tendencias de la publicidad.

Eduardo Frei felicita a Sebastián Piñera por su victoria
Eduardo Frei felicita a Sebastián Piñera por su victoria

Piñera ha liderado un cambio para el país, el regreso de la derecha a la primera plana política, impulsado sobre una comunicación moderna y atrevida. Desde el primer momento, cuando la antigua Alianza por Chile cambió de nombre para convertirse en la Coalición por el Cambio, hasta eñl excelente uso de las últimas herramientas en comunicación política, internet y los medios sociales, la campaña de Piñera ha sido ejemplar desde el punto de vista de la comunicación política. El equipo del candidato de la derecha supo revertir una imagen deteriorada de décadas, la de la derecha en Chile, para ofrecer un aspecto de modernidad y cambio.

Inspirada en la campaña de Obama, la comunicación de Piñera supo asociarse al concepto del cambio: cambió los colores corporativos por una imagen multicolor; ofreció contacto y modernidad; y, sobre todo, acortó drásticamente la distancia que lo separaba con el electorado. Sebastián Piñera, una de las grandes fortunas del país, y representante de la derecha chilena, supo mostrarse cercano y asequible.

El triunfo de Sebastián Piñera será largamente analizado desde el punto de vista de la comunicación política. Supone una demostración de la eficacia de la profesionalización de las campañas electorales, algo de lo que también ha sido ejemplo el trabajo del resto de los candidatos.

Pasando el testigo

La peculiar manera de recontar los votos en Chile, donde el presidente de la mesa abre los sobres uno a uno y canta la dirección del voto ante la presencia de simpatizantes y medios, hizo temer conflictos en los colegios electorales. Sin embargo el comportamiento de los asistentes al recuento fue ejemplar, así como el de los candidatos tras conocerse los resultados.

Como subraya el enviado especial de El País a Chile, el derrotado Eduardo Frei no tardó ni 30 segundos de su discurso en felicitar a su rival y desearle suerte. Por su parte, Piñera de deshizo en elogios hacia Frei y hacia la presidenta saliente, Michelle Bachelet, a quien pidió colaboración a la hora de continuar una excelente labor de Gobierno.

A menudo se confunde una buena comunicación con un eficaz ejercicio de hipocresía. Sin embargo, las buenas formas durante el cambio de manos del poder en Chile propician y revelan a la vez una madurez democrática y política.