Desde que en el año 2000 se hiciera, por un resultado ajustado, con unas elecciones primarias que venían a calmar als aguas de un PSOE huérfano tras la salida de Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero ha sabido labrarse una imagen sólida, capaz de vencer elecciones y sostener decisiones controvertidas apoyado en la lealtad de su cúpula.

Ya por entonces abanderó el «cambio tranquilo» y la «oposición tranquila» como eslóganes de su manera de hacer política, y se apropió del concepto de ‘talante’ para revestir con él su estilo. Un estilo propio que en breve se verá sometido a su enésimo examen. Empezará por las elecciones catalanas de 2010,y proseguirá con las municipales de 2011.

La marca de Zapatero impregnó la escenografía del PSOE
La marca de Zapatero impregnó la escenografía del PSOE

Zapatero ha sabido construir en torno a su figura una imagen, decimos, sólida y consistente. Desde el punto de vista de la comunicación, siempre ha caminado un paso por delante de sus rivales, con la elaboración de una marca moderna, acorde con las últimas tendencias de la comunicación política. Pero son muy pocos los políticos que resisten al desgaste que supone una crisis económica tan grave como la que transitamos, y la marca Zapatero se está resintiendo.

Varios expertos analizaron para ABC el estado de la cuestión de la imagen del presidente
. Según Daniel Ureña, socio-director de MAS Consulting España, aunque la recuperación de la imagen de Zapatero, «en absoluto descartable, puede ir de la mano de la mejora de la economía», la ‘marca’ Zapatero corre recientemente el riesgo de perder su poder de convocatoria. La crisis económica es el principal factor de su erosión, pero también lo ha sido la rumorología en torno a un posible debate sucesorio, que el presidente aún no ha querido aclarar directamente,  pero que su gabinete intenta cortar por lo sano.

Afronta Zapatero, sin embargo, una etapa nueva y distinta: la de la presidencia europea. Una etapa en la que las apuestas suben. Tanto las victorias como las derrotas quedarán manificadas por el tamaño de la repercusión, y los medios de gran parte del mundo ya han señalado el turno español como de una relevancia especial.

Zapatero se enfrenta a lo único que puede ser más duro para una reputación que una grave crisis económica: la esperanza de la recuperación.