Tercer y último debate televisado entre los candidatos a prime minister británico. El primer y segundo acto habían servido para elevar la figura del aspirante Nick Clegg, que supo aprovechar su oportunidad para dar la talla como candidato. “Clegg está aplicando muchas de las técnicas de la telegenia: maneja muy bien las emociones y genera empatía contando historias y poniendo muchos ejemplos. Es todo lo contrario a Gordon Brown, [con un] discurso más racional y abstracto”, opinaba Daniel Ureña en este artículo de María Torrens para lainformacion.com

Tras el traspiés de Gordon Brown con el micrófono abierto de Sky Tv, Cameron y Clegg se iban a disputar el último y decisivo asalto. Y finalmente fue Cameron, el hombre que de un tiempo a esta parte “ha conseguido que lo moderno fuese ser conservador”, en las palabras de Daniel Ureña, certificara por fin una victoria en el debate que puede suponerle la victoria que se le auguraba desde hace meses.

A continuación, el artículo de Daniel Ureña para ABC

La consolidación de Cameron

David Cameron
David Cameron

La Universidad de Birmingham acogió anoche el tercer debate de la campaña electoral británica, en la última oportunidad de ver a los tres candidatos antes de las elecciones del próximo jueves. La tensión se notaba desde el primer momento y las sonrisas, los chistes y la ironía brillaron por su ausencia en toda la noche. Durante los últimos días David Cameron había sido capaz de remontar en las encuestas y anoche ganó el debate con claridad. Si Nick Clegg fue el centro de atención durante los dos anteriores, ayer el líder «tory» tuvo el mayor protagonismo.

Nick Clegg, a quien se le notó más flojo y demasiado pendiente de sus papeles en algunos momentos, estuvo más desaparecido que de costumbre.

Su estrategia fue la habitual: presentar a conservadores y laboristas como el pasado frente a lo nuevo. De hecho, durante los enfrentamientos dialécticos entre Cameron y Brown, el liberal-demócrata sacaba la cabeza situándose en mitad de ambos, e incluso parafraseando a Ronald Reagan con su “Here you go again”, dedicado a Walter Mondale en uno de los debates presidenciales históricos.

Gordon Brown empezó cogiendo el toro por los cuernos y mencionando el incidente del día anterior en el que un micrófono le dejó en evidencia, quizás en un intento de desactivar posibles ataques al respecto. El dirigente laborista olvidó anoche sus persistentes intentos enlatados de parecer gracioso y mostró su faceta más dura y repitiendo sus habituales apelaciones al miedo. Además, la realización incrementaba su imagen de enfado cuando en los planos de escucha Brown aparecía continuamente negando con la cabeza los argumentos del candidato conservador, que fue el gran vencedor de la noche y que puede haber dado un paso de gigante para ganar el día 6.