Llevamos mucho tiempo escuchando cómo en EEUU la minoría latina está haciendo méritos para dejar de ser considerara minoría. Llevamos tiempo viendo cómo el voto latino juega un papel determinante en elecciones al otro lado del océano (Frank Greer, fundador y presidente de GMMB, lo comentaba en nuestro Seminario Internacional de 2009, y César Martínez en el Postgrado de Dirección de Campañas)

Hoy volvemos a encontrar un argumento a favor en forma de artículo en la web de Marketing Directo. Las marcas se vuelven hacia el público latino un colectivo que sigue creciendo en importancia. Su número ha aumentado en EEUU en un 42% desde el año 2000, “son jóvenes y viven en grandes familias tradicionales, por lo que ejemplifican el concepto idealizado del país en los años 50”.

Con esta imagen defendían su causa las asociaciones de inmigrantes partidarias de su derecho a voto
Con esta imagen defendían su causa las asociaciones de inmigrantes partidarias de su derecho a voto

Los datos demográficos en España son también relevantes, y más de cara a unas elecciones municipales y autonómicas en 2011, en las que el voto inmigrante entrará en el juego para desequilibrar la balanza.

España cuenta con una población latinoamericana de 1.500.000 personas (según datos del INE de 2006 recogidos por Wikipedia). En virtud de los acuerdos de reciprocidad negociados por el Gobierno actual en las elecciones de 2011 habría 650.000 votantes extranjeros (según información de abril de 2010).

¿Pero cómo es el voto inmigrante?

Tradicionalmente se ha vinculado la inmigración a la izquierda. Ha sido el PSOE desde el Gobierno el que ha impulsado esta inserción de los inmigrantes en el engranaje electoral. Pero los inmigrantes, especialmente latinoamericanos, comparten muchos de los mensajes tradicionales de la derecha: la familia, la seguridad o los valores son puentes entre el PP y los nuevos electores.

El voto latinoamericano empieza a merecer en España un estudio exhaustivo desde todos los enfoques de la política y la comunicación. La investigación electoral deberá hacer esfuerzos por desentrañar sus condiciones demográficas y sus intereses; la creación del mensaje debe tener en cuenta las inquietudes del nuevo sector, e incluso la planificación del calendario debe contemplar visitas y reuniones con colectivos inmigrantes.