Se acercan las midterm elections en EEUU, y aunque la presidencia no está en juego, Obama ha puesto en marcha su maquinaria electoral para ayudar a que su partido no sufra una dura derrota. El Tea Party acecha.

Barack-Obama sostiene su BlackBerry. Foto: The Guardian
Barack-Obama sostiene su BlackBerry. Foto: The Guardian

El 31 de agosto se cumple la fecha límite del tercer cuarto del calendario de recaudación para las elecciones federales, y al Partido Demócrata le faltan 242.000 dólares para cumplir su meta. Esta no es información confidencial. Cualquier persona que esté suscrita a los newsletters de Organizing for America (que es en lo que se convirtió, tras la victoria electoral, la red social MyBarackObama.com) habrá recibido un email de Ann Marie Habershaw, directora de operaciones.

“En esta época electoral estamos organizando uno de los programas electorales más ambiciosos en la historia política americana.

Nunca hemos tenido tanto personal en una elección no presidencial, y estamos haciendo todo lo que podemos para llegar a los 15 millones de personas que votaron por primera vez en 2008 y volver a llevarlos hasta las urnas este otoño.”

La campaña de comunicación de Obama fue impecable, y el partido está reeditando los aciertos. Conseguir direcciones de correo electrónico de los ciudadanos fue una de las metas principales de los voluntarios entonces, y a día de hoy se están repitiendo las fórmulas del éxito previo. Veamos algunas de las técnicas que se utilizaron en 2008 para rentabilizar la enorme lista de emails de la campaña de Obama..

  • Segmentación del público. Se obtenía la mayor información posible sobre los suscriptores a los newsletters: sexo, edad y ubicación son, al menos, tres datos fundamentales, que pueden ayudar a multiplicar la eficacia de la campaña.
  • Segmentación de los mensajes. En función de las tres variables anteriores (sexo, edad y ubicación), pero también de la actividad de los sucriptores. A un voluntario que ya hubiera aportado 50 dólares una semana no se le volvería a pedir dinero en un tiempo determinado.
  • Cuidado del mensaje. La redacción de los mensajes corrió a cargo, en ocasiones, de redactores de discursos. Además, a menudo estaban firmados por cargos importantes del equipo de campaña (el director David Plouffe escribió algunos), cuando no directamente por figuras del partido, como Al Gore.
  • Personalización: desde la forma de saludar hasta el estilo de la redacción desprenden un sentimiento de cercanía que hace que el receptor del mensaje se sienta involucrado de una manera personal.
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