Artículo de Érika Montañés publicado en ABC

José Luis Rodríguez Zapatero consiguió, el miércoles 20 de octubre, poner de acuerdo a propios y extraños en una cuestión: su cambio de Gobierno «sorprendió». Ésta es la palabra que más repiten prestigiosos analistas políticos, consultores y politólogos, en suma, consultados por ABC. Difieren en sus opiniones respecto al resultado que deparará para el PSOE este cambio de fichas en el tablero ejecutivo o si servirá, como ha puesto énfasis el secretario general del partido, en «comunicar mejor la política que hace el Gobierno». Pero una cosa parecen tener clara todos: Zapatero tenía que dar «un golpe de efecto», como fuese, sacándose un as de la manga, y ha apostado, en vez de por un cambio de ideas, por un giro en su imagen.

Luis Arroyo preside la empresa Asesores de Comunicación Pública y considera que, aunque «quizás llegue tarde este cambio», el dirigente leonés ha conseguido el efecto sorpresivo que buscaba. Arroyo coincide con Zapatero en que «esto es lo que toca ahora», rodeándose de gente solvente, con dilatada experiencia política, y apuestas «sólidas» en lo concerniente a la comunicación política. De la mano de Ramón Jáuregui (al que Arroyo apunta que Zapatero podría estar reservando cierta parcela comunicativa, que no será propiamente la Portavocía del Gobierno, delegada al ministro del Interior) y el propio Alfredo Pérez Rubalcaba, el jefe del Ejecutivo conseguirá que «buenos técnicos resuelvan las fugas de agua» que tiene ahora abiertas. «En estos momentos de tormentón, de crisis, se debía coger con fuerza el timón. Y lo ha hecho apostando por valores seguros. En 2004, el presidente era el de los derechos sociales, suave y redondeado en las formas».

Los nuevos ministros de Zapatero
Los nuevos ministros de Zapatero

Gubern: «Ha optado por el cambio de imagen, en vez de por el cambio de programa»

Ahora debía ser más agresivo y ha tirado de la vieja guardia, que dibujarán, a juicio de este experto en comunicación política, un «arquetipo masculino» en los escaños azules del Congreso, donde la «alineación» de Zapatero se comprondrá de gente aguerrida en política y en comunicación política, frente a un Rajoy, Cospedal, Sáenz de Santamaría o Ayllón que ofrecen, en ambos términos, «una imagen más frágil», dice Arroyo.

«La imagen, en política, es la prioridad. Por eso Zapatero pone una imagen gratificadora, un segundo presidente como Rubalcaba», refrenda el veterano catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona, Román Gubern, quien completa, además, que el Gobierno que había hasta ayer «estaba deterioriado, así que Zapatero ha optado por un cambio de imagen en vez del cambio en el programa o de las políticas» que pone sobre la mesa.

Sanchís: «Si no cambiaba el Gobierno, entraba en coma. Ahora, es un muerto muy vivo»

Preguntados por el relevo en la rueda de prensa de los viernes, tras los Consejos de Ministros de turno, donde se presentará el ministro del Interior en sustitución de María Teresa Fernández de la Vega, Arroyo, que preside también la Asociación de Comunicación Política, contrapone la imagen de «disciplinada» de la primera frente a lo «habilidoso» que es el segundo. Aunque destaca que De la Vega «es la primera persona que se ha mantenido seis años siendo portavoz del Gobierno» y lo ha hecho «maravillosamente bien», cree, en los últimos tiempos «presentaba una imagen más amarillenta y desgastada». «Tanto Jáuregui como Rubalcaba son buenos comunicando, hablan siempre en positivo, haciendo uso del sentido del humor cuando es oportuno», define.

Narciso Michavila, director de GAD (Gabinete de Análisis Demoscópico), considera «una pena que Zapatero no haya sabido salvaguardar al ministro del Interior de la refriega política». Rubalcaba pasa a asumir la Portavocía del Gobierno, con el desgaste que también este cargo implica. Entonces, ¿por qué lo habría hecho? «Zapatero es consciente de que pierde y ha puesto de portavoz al mismo que tuvo que dar (desde el Gobierno de Felipe González) el relevo a José María Aznar. Zapatero está preparando su relevo a Mariano Rajoy».

Savia nueva los viernes y lunes

En este caso, el consultor político José Luis Sanchís es escéptico y no observa un gran cambio comunicativo entre el Gobierno que ya ha expirado con el nuevo, que ahora comienza. «Las diferencias son prácticamente nulas», dice lamentar. Corrobora que Rubalcaba es «un mejor comunicador, un señor con gran experiencia», pero las políticas son las que son «y ya se ha intentado explicar antes las bondades de las medidas, pero no se ha conseguido». El cambio obedece, a su juicio, «a matices diferentes. Se hace con otro objetivo y otro instrumento: el objetivo es recuperar la iniciativa política y el instrumento es que se va a comunicar más». Para este especialista, «de un Gobierno que estaba casi muerto, se da la impresión de que sigue vivo. Algo ha ganado», asevera.

Arroyo: «Se rodea de buenos técnicos que resuelvan las fugas de agua»

Llega savia nueva a esta tribuna los viernes, como a la de los lunes en Ferraz. Marcelino Iglesias se presentará como una persona «más austera en palabras, pero más seguro» que la hasta ahora «número tres» del PSOE, Leire Pajín, contrasta Arroyo.

Sanchís abunda en la veteranía de la que ha tirado en esta ocasión Zapatero, «dejando fuera del juego político a una generación. Lo ha intentado antes con gente más joven, y le ha salido relativamente. La experiencia es fundamental en épocas peligrosas, de crisis». «Ni Rubalcaba ni Marcelino Iglesias, que llevan muchos años en el poder, son señores tocados».

Además, añade «en un principio, Zapatero quería «vender» conceptos nuevos: la paridad, la igualdad, la vivienda en un momento en el que era un gran problema, para marcar sus objetivos, para dejar claro quién los introdujo y creó un Ministerio de Igualdad, por ejemplo, pero cuando deja de ser un objetivo tan claro, es normal que lo quite». «Zapatero está jugando más coyuntural que estructuralmente con la nueva composición del Gobierno», afirma, y remata: «Si no cambiaba el Gobierno, suponía la entrada en coma. Ahora es un muerto muy vivo, ha logrado recuperar la iniciativa política». O es lo que aparenta, puesto que este mensaje es repetido por otros expertos.

El director de la empresa de consultoría política Mas Consulting, Daniel Ureña, también subraya la importancia de comunicar bien la labor de gobierno y contar con gente que tenga buena imagen. En ese póquer de ases, «Rubalcaba es la pieza fundamental y tiene una imagen positiva. Además, existía la percepción de que el Gobierno estaba en agonía y había que dar un golpe de efecto por la gran diferencia que las encuestas le dan al PP (13 puntos)».

Ureña: «Logra marcar la agenda cuando se están aprobando los PGE»

«Zapatero sorprende con su cambio de Gobierno y logra que en los momentos en los que se están aprobando los Presupuestos Generales, no se hable de las concesiones que hace al PNV, por ejemplo. Es importante proyectar esa imagen de que el presidente del Gobierno es el que marca la agenda». Ureña valora como un «buen movimiento político el cambio», puesto que había «muchos ministros ya amortizados».

¿Comunicación a la americana?

Interpelamos a los expertos de comunicación política sobre si España debería «importar» el modelo anglosajón con un portavoz de diario y otro de tarde, profesionales puros y duros de la información que comunican las labores del Gobierno, relevando al presidente del país que es quien toma la voz cuando se trata de un anuncio importante. Algunos de ellos defienden que no tiene por qué ser uno de esos portavoces los que comparezcan en nuestro país, por ejemplo, los viernes. José Luis Sanchís asiente: «Casi mejor que sean políticos buenos comunicadores que puros profesionales de la comunicación».
Ureña señala, asimismo, que los políticos ya no se la juegan comunicativamente sólo en el Congreso o en el Consejo de Ministros, sino que es una asignatura fundamental en todo momento para ellos, así que han de desenvolverse bien en todas las canchas.

No comparte esa opinión el sociólogo Michavila, quien cuestiona: «Yo dudo mucho de que los profesionales de la información de cualquier otro país democrático permitieran que el portavoz del Gobierno del país fuese el jefe de la Policía». Este caso inédito en España se va a estrenar este 22 de octubre.
Michavila: «Con cada Gobierno que ha cambiado, hay un millón de parados más»

«El modelo en España es distinto, está más descentralizado. La Casa Blanca, Australia, Canadá… son sistemas presidenciales en los que el primer ministro tiene un papel clave en la comunicación de cada medida. Tony Blair cayó teniendo un portavoz de mañana y otro de tarde, grandes comunicadores. Pero cayó al fin y al cabo, por eso tampoco mitificaría el papel de la comunicación», agrega Arroyo.

«Recuerdo a un profesional de la comunicación, como Eduardo Sotillos, siendo un buen portavoz, pero no ha sido el caso escogido por Zapatero. En cambio, otro periodista, como Miguel Ángel Rodríguez, fue un comunicador conflictivo. Las habilidades se aprenden», rememora Gubern, alegando: «Con el nuevo Gobierno, se intentan tapar ciertas carencias y se presenta un perfil más gratificante y optimista».

Algo que despierta más cautela entre los politólogos es el rédito (electoral) que obtendrá el octavo Gobierno perfilado por Rodríguez Zapatero. Para Michavila, queda claro que «va a tener poco impacto en el voto. La fuga de voto en el PSOE es de gente menor de 45 años, que votan más por su situación laboral y económica que por la política. De la semana pasada a ésta, esa situación de paro no ha cambiado. Cada Gobierno que Zapatero ha cambiado y ha presentado como la solución, hay un millón de personas más en el paro».

La economía marcará el rédito

«No me atrevo a decir si va a cambiar algo. Son señores con amplia experiencia política y capaces de navegar por mares procelosos», apostilla José Luis Sanchís sobre los nuevos referentes del Ejecutivo. Al decir de Daniel Ureña, puede que con el cambio «se consiga el repunte de aquellos militantes que habían perdido la confianza, y sobre todo, la base social del PSOE puede reactivarse, pero ante una situación económica tan difícil y con la recuperación lejana, como aún parece, la gente mira por su hipoteca, su cartera y no piensa en quién es en ese momento el ministro de Exteriores o del Interior».

En palabras del profesor Gubern, «la situación económica es muy complicada. Es una angustiosa carrera contrarreloj en la que si no se empieza a crear empleo, no revertirá el curso de las cosas. Si se crea empleo y crédito, el PSOE podría empezar a mejorar. Y 13 puntos de ventaja del PP son muchos puntos, aunque en política se ha visto de todo».