El 12º Seminario Internacional de Comunicación Política que organiza MAS Consulting el próximo 12 de diciembre en Madrid contará con la participación del consultor Antoni Gutiérrez Rubí para analizar el efecto Podemos y su impacto en el escenario político actual.
Estas son algunas de las ideas en las que Gutiérrez Rubí, autor del blog Micropolítica del diario El País, profundizará en su conferencia.
¿Cuáles son las claves del éxito de Podemos?
El descontento de los ciudadanos con los políticos, especialmente con los dos grandes partidos en España es lo que explicaría el auge de Podemos. La incapacidad del liderazgo político y mediático del bipartidismo ha hecho mella en la política tradicional española, y la corrupción ha hecho el resto. El discurso de Podemos, diferente, rupturista y regeneracionista, es lo que da impulso a este nuevo partido. En su permanente búsqueda por la diferenciación política, Podemos reinventa –o lo intenta– el lenguaje político. Empezando por su propio nombre. Podemos es un verbo, declinado en presente y plural. Personaliza. El protagonismo no es la organización, sino las personas. El «nosotros», heredero colectivo del protagonismo ciudadano del «sí se puede», de las banderas del #15M. Los afiliados son inscritos. Las ruedas de prensa, ruedas de masas. Las agrupaciones son círculos. Las asambleas, una plaza digital. Las sedes, redes. Y así todo. Una identidad que se construye, fundamentalmente, marcando las diferencias en las estéticas y en las prácticas políticas, que buscan –por ahora- interacción y participación ciudadana.
¿Es Podemos un movimiento puntual?
En mi opinión, Podemos no es una moda, sino algo perdurable, aunque veremos con cuánta fuerza, y si consigue consolidarse. Nada está escrito, pero las encuestas electorales auguran su perdurabilidad. Podemos se centra en las emociones y en los retos. Y han comprendido, mejor que nadie, que las ganas de abofetear electoralmente a los responsables políticos de esta situación era la demanda más clara y urgente de una parte creciente y transversal de la sociedad española.
¿De qué forma los partidos tradicionales pueden aprovechar la irrupción de este nuevo partido en beneficio propio?
El discurso de los partidos tradicionales no ha variado demasiado, en unas organizaciones lentas y burocráticas. Siguen sin entender el tsunami que les puede pasar por encima. No han entendido los cambios y las reformas —a tiempo y a fondo— que la sociedad demandaba, y la situación requería, y eso ha hundido su credibilidad. Lo único que han hecho es denostar al partido y a su líder, Pablo Iglesias, y eso también lo percibe la ciudadanía. El único modo de contrarrestar esta irrupción es proponer nuevas ideas, aquellas que realmente afectan a la ciudadanía.
¿Por qué el discurso de Pablo Iglesias ha llegado a tanta gente?
Porque la ciudadanía, en las encuestas, refleja hastío y desafección, pero no por la política, sino por los políticos y los partidos políticos actuales. En cambio, asistimos a un interés mayor por la política, lo que ha disminuido la abstención –según las encuestas. La diferencia es que esa nueva política ya no la asocian a los partidos tradicionales, sino que ya confían en nuevas formaciones con un nuevo lenguaje y una nueva manera de actuar políticamente. No se trata tanto, en mi opinión, de estar completamente de acuerdo con estos nuevos partidos, sino más bien del hecho de votarles a ellos como contraposición y como castigo a los partidos de siempre.









