En 2003, MAS Consulting abría su oficina en España. A lo largo de estos años, nos hemos consolidado como una de las firmas de asuntos públicos de referencia con presencia en España, Estados Unidos y Latinoamérica. En este contexto, iniciamos una serie de publicaciones dedicadas a analizar cómo ha cambiado el mundo en los últimos 15 años y qué mejor forma de comenzar que observando las transformaciones en el ámbito empresarial.

En este tiempo, compañías que en 2003 no figuraban entre las 100 mejores a nivel mundial han conseguido situarse entre las más valoradas y con mayor influencia, como es el caso de Zara, Google o Audi. En cambio otras, como Nokia, han recorrido un camino inverso, quedando fuera del top 100 del ranking elaborado anualmente por Interbrand.

En estos 15 años, hay una pauta que define la evolución empresarial a nivel mundial: la irrupción y consolidación como las más importantes de compañías tecnológicas. En 2003, en el top 10 del mencionado ranking sólo había tres empresas dedicadas al sector tecnológico; en 2018, dicha cifra se ha duplicado.

Es decir, seis de las 10 mejores marcas a nivel global pertenecen al sector tecnológico. De hecho, cuando hablamos de irrupción y consolidación es porque dos de ellas, Google y Facebook, hace 15 años ni siquiera figuraban en el top 100. Estas compañías siguieron la estela de la pionera, Microsoft, que se ha mantenido en el top 10 de dicho ranking a lo largo de estos 15 años.

En lo que respecta a España, hace 15 años ninguna marca española figuraba en el top 100 de mejores marcas globales y a día de hoy dos empresas españolas se han consolidado en la élite de las marcas mundiales: Zara, que entró en el top 100 en 2005 y en el ranking de este año se sitúa en el puesto 25, y el Banco Santander, que entró en el ranking en 2010 y se  sitúa en el último como la 69 marca más importante del mundo.

Otro de los aspectos que llama la atención al comparar la élite empresarial mundial en 2003 y 2015 es el ascenso de marcas de ropa y complementos. En 2003, en el top 50 tan solo había tres compañías de dichos sectores: Nike, GAP y Louis Vuitton. Sin embargo, en 2018 ya son ocho: Louis Vuitton, Chanel, Zara, H&M, Hermès, Gucci, Adidas y Nike.

Merece la pena señalar el rápido ascenso de Zara y H&M, que no se encontraban dentro del ranking del top 100 en 2003 y que en 15 años han logrado situarse en el puesto 25 y 30, respectivamente, consolidándose entre las marcas mundiales más importantes.

Existe una relación directa entre el crecimiento y desarrollo de las empresas tecnológicas y el mejor posicionamiento de marcas de ropa y complementos. Las primeras han propiciado un mayor peso al mundo de la moda en la vida cotidiana, a través de la fácil difusión de tendencias y la revolución en los procesos de compra y distribución. De hecho, ya hay en marcha cooperaciones entre ambos sectores (Apple Watch Hermès), lo que muestra la estrecha relación que se está forjando entre la tecnología y la moda.

No hay que perder de vista que el desarrollo de plataformas como Amazon, que pese a la importancia de su carácter tecnológico se clasifican en el sector logístico, facilita la distribución de moda a nivel mundial, rompiendo con la limitación de la compra de ciertas marcas al área territorial en la que producen y distribuyen y convirtiendo a compañías antes locales en mundiales a golpe de clic.

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