Artículo de Enrique Dans sobre qué están haciendo los candidatos americanos en Internet:

Y llegó la política 2.0…

Con las pre-elecciones norteamericanas en pleno apogeo, podemos ya afirmar que la política ha llegado a la Web 2.o de una manera práctica. Cada día más, los candidatos intentan manejar los parámetros sociales de la web, y convertirlos en relaciones con unos votantes que, como ocurre en los desarrollos de CRM, se vuelven más fieles a medida que entran en contacto con sus candidatos a través de un número mayor de canales con un grado mayor de proximidad. En €œObama Wants to Be Your Friend“, Business Week detalla cómo los principales pre-candidatos demócratas y republicanos norteamericanos compiten para ver quien consigue tener más amigos en su perfil de MySpace o Facebook, para tener una presencia más solvente y atractiva en Second Life, o para conseguir vídeos con un número mayor de visualizaciones en YouTube. Con una parte significativa de la masa de votantes introducida ya en la web social, con perfiles activos y relaciones desarrolladas, la propuesta de valor para los políticos parece tener toda la lógica del mundo. Sin embargo, no resulta para nada sencillo cuando la propia estructura de los partidos políticos y la naturaleza de los mensajes resulta habitualmente de lo menos adecuada para la web 2.0: en política, el control del mensaje, la jerarquía y la unidireccionalidad predominan claramente frente al diálogo y la desestructuración de la Web 2.0. El político mitinero de autobús y bocadillo†tradicional no funciona en la web 2.0, y se siente incómodo cuando aparece algo como un vídeo en YouTube con una prominente modelo cantando €œI got a crush on Obama (más de un 1.2 millones de visualizaciones mientras escribo estas líneas) o un perfil no oficial con su nombre en MySpace que llega a tener más de 160.000 amigos y que se pillan un rebote de impresión cuando el verdadero candidato solicita a MySpace que lo dio de baja (Barack Obama aún no ha conseguido recuperar la popularidad que llegó a tener en MySpace con el perfil no oficial creado con su nombre por Joe Anthony, un auxiliar de abogado de Los Angeles). Sin embargo, a pesar de las dificultades y la necesidad de entender y adaptarse al medio, la dirección parece clara: varios candidatos (Obama, Edwards, Clinton y Kucinich) tienen ya perfiles en MySpace con más de veinte mil amigos – más de cien mil en el caso de Obama, Edwards mantiene informados de la campaña a través de Twitter a casi tres mil seguidores, todos los candidatos tienen perfiles en Facebook, Hillary Clinton publica Hillcasts de vídeo en su  web la cosa parece clara: una parte significativa de la campaña de las Presidenciales norteamericanas del 2008 va a transcurrir en la social web.

Mientras, en España, los políticos están aún descubriendo extasiados el marketing de productos de gran consumo y generando campañas como la de ZP, que posiciona un candidato como quien posicionaría una marca de chapú anticaspa y cree estar haciendo con ello algo muy puntero capaz de ganar elecciones por la fuerza de su branding. Para el político español ol un blog es, con honrosas excepciones, una página publicitaria más en la que un tercero escribe haciéndose pasar por él. Que entiendan la Web 2.0 y participen en ella parece algo que parece exigir prácticamente un cambio generacional.