De todas las posibles definiciones de la web 2.0 y todos sus posibles matices, hay una característica de la que parten los rasgos del término, que es el nuevo estatus del receptor del proceso comunicativo: la web 2.0 comprende aspectos técnicos, lenguajes, portales, y herramientas a través de los cuales los usuarios toman el mando de la comunicación y se convierten en creadores del mensaje.
Una de las formas que toma esta participación es el etiquetado (social bookmarking, social tagging, folksonomy…), una nueva forma de taxonomía impuesta por la web 2.0, y que acaba de ser premiada de forma indirecta por la revista Time.
La famosa publicación ha elegido a las 50 mejores webs del mundo: la medalla de oro ha sido para Flickr, portal de fotos, y la plata para Delicious, una herramienta para compartir webs de interés entre los usuarios. Ambas webs comparten una característica principal: los contenidos son etiquetados por los usuarios.
Cambia la forma de definir los contenidos. La vieja taxonomía, que realiza clasificaciones a partir de un esquema de árbol (clase, orden, familia, género…) se convierte en tagsonomía. De esta forma, cada usuario añadirá una etiqueta o tag que considere que define la fotografía, la web, etcétera, convirtiendo la nueva definición en una nube de términos que facilitan las búsquedas temáticas.
A partir de este principio esta fotografía podría encontrarse dentro de las búsquedas de los términos ‘motos’, ‘velocidad’, ‘barro’ o hasta ‘camisas de cuadros’.
Se trata de una forma de definir que encaja más con el funcionamiento humano. Cuando uno conoce a una persona no le atribuye una descripción en un orden jerarquizado de términos (político, varón, de izquierdas, gallego,…), sino una nube de carcaterísticas, algunas de las cuales pueden parecer irrelevantes o tangenciales, pero que pueden determinar una posición favorable o desfavorable hacia ella (político, varón, de izquierdas, hablador, corbata verde, fan de Pasapalabra…)










