Las metáforas bélicas son las más socorridas. Para casi todo. Victorias y derrotas, campos de batalla, ofensivas, bajas, estrategias, armas…son términos que se aplican a casi cualquier disciplina desde el fútbol hasta el amor. Política incluida, claro está. Y es que la política es el terreno de la confrontación de ideas y principios, una lucha de fuerzas que desemboca en la toma de unas decisiones que bregarán en una dirección u otra en función de quién haya salido victorioso de ese choque.
Pero la política no tiene por qué ser una guerra. A veces las mejores armas son las pistolas…de agua.
El PP de Vitoria ha vuelto a servirse del Coco, el personaje de Barrio Sésamo, para lanzar una ofensiva contra la que consideran una política derrochadora e inútil del alcalde de Vitoria, Patxi Lazcoz de colocar una techumbre transparente sobre la calle Eduardo Dato de la ciudad.
No es la primera vez que el Partido Popular reviste sus críticas de sarcasmo a la hora de lanzar su mensaje a través de un vídeo. Cuando el presidente del Parlamento Catalán, Ernest Benach «empleó 9.276,29 euros en ponerle una televisión, un reposapiés y un escritorio de madera abatible al Audi A8 FSI Quatro Triptonic que utilizaba a diario para desplazarse a los actos oficiales«,el Partido Popular envió a Michael Knight a hacer justicia.
También desde el bando socialista se ha utilizado la caricatura para enviar un mensaje político. El Pasapalabra de la Juventudes Socialistas, con el que atacaban el rechazo del Partido Popular a la asignatura de Educación para la Ciudadanía fue un vídeo muy sonado, que tuvo, incluso, una réplica.
El humor es otra herramienta más de la contienda política. A menudo más sofisiticada que otras, ya que requiere ingenio y demuestra confianza. El humor, el bien empleado, es un buen vehículo para un argumento. No sólo de estadísticas, datos y gráficas vive el hombre.
Y no sólo es eficaz emplear el humor, sino que también es un virtud profesional saber encajarlo.









