La política apunta a los social media
«Cada vez son más los que se forman en las nuevas herramientas de comunicación política. Por lo que en las próximas elecciones de 2011 vamos a ver cómo los políticos utilizan estas nuevas herramientas para hacer campaña.»
Una afirmación como esta forma parte de un discurso que está ya inserto en el inconsciente colectivo. Está extraída del artículo ‘La política apunta a los social media’, de PR Noticias, para el que fue consultado Daniel Ureña, socio director de MAS Consulting España. El uso de los medios sociales es ya una realidad. Los políticos, como cualquier profesional cuyas labores estén ligadas a la comunicación, saben de sobra que su presencia en redes como Facebook, Twitter, o en la blogosfera es casi imprescindible. Pero, tal y como advierte Ureña
‘Cuando tienes un blog que no actualizas, se puede volver en tu contra, porque la imagen que transmites es negativa, sin embargo si tienes un blog que actualizas y participas, lo que sí que te ayuda es a crear una comunidad en torno a ese líder, que los ciudadanos lo sientan más cercano’.

El uso ocasional de los medios sociales es percibido como una muestra de desconocimiento, falta de profesionalidad y oportunismo. Internet está lleno de profesionales que creen con firmeza en las posibilidades de los nuevos medios, y hay que tener en cuenta que estos profesionales no son un público tradicional: el internauta activo es crítico, le gusta dialogar y debatir, y es un hábil multiplicador del mensaje. Si se siente ninguneado, se lo hará saber a un par de centenares de personas.
Rosa Díez ha probado ya las hieles de no respetar las normas, mientras otros políticos desde internet (David Pérez -PP- o Patxi López -PSOE-desde sus blogs, o Reyes Montiel -IU- José Cepeda -PSOE- y Cristina Cifuentes -PP- que enriquecen el debate sobre política madrileña a través de Twitter, por poner un puñado de ejemplos) comprueban que el diálogo online requiere esfuerzo, pero trae beneficios.
Es por ello que una estrategia de medios online debe entenderse como un trabajo, no como una solución fácil, y abordarse, en consecuencia, con una inversión de tiempo y talento.









