El domingo 17 de enero culmina la carrera electoral chilena por la presidencia, en sprint desde hace algo más de dos meses. Se celebra la segunda vuelta de unos comicios presidenciales que pasaron por un primer compromiso el pasado 13 de diciembre. Entonces, de los cuatro candidatos que habían resistido la dura campaña, quedaron dos: Sebastián Piñera de la Centro Derechista Coalición por el Cambio y Eduardo Frei de la Concertación de Partidos de la Democracia.
Las elecciones ya comenzaron prácticamente desde la elección de la presidenta Michelle Bachelet. Se empezaron a percibir movimientos en el seno de los diversos partidos que forman los conglomerados planteando alternativas sucesorias que anunciaban cambios.
Primera vuelta
El sistema de partidos chileno se caracteriza por la conglomeración de partidos en coaliciones. El espectro ideológico chileno se agrupa en torno a tres grandes grupos: Juntos Podemos, a la izquierda, seguido por la Concertación Democrática, coalición de centro izquierda en el poder desde el final de la dictadura de Pinochet, y la Alianza por Chile, que abarca espectro de centro derecha. Cada una de las agrupaciones pasó por un periodo más o menos democrático de elección de su candidato principal. Se vivieron escisiones y agrupaciones que dieron lugar a una ‘parrilla de salida’ para el primer encuentro que tenía el siguiente aspecto:
Juntos Podemos Más.- La coalición de izquierda eligió a Jorge Arrate como representante de cara a las presidenciales. Sería a posteriori el candidato más débil, aquejado de problemas presupuestarios que impedirían una propuesta firme del ala más socialista del espectro chileno
Nueva Mayoría para Chile.- Los meses previos a la campaña se vieron sorprendidos por la aparición de un contendiente inesperado. Marco Enríquez-Ominami, originalmente asociado a la Concertación, decidió presentarse como independiente, encabezando una candidatura personal con una iniciativa de recogida de firmas que sirvió como campaña electoral. Ominami, de tan solo 36 años, se presentaba como el candidato que traería un cambio rejuvenecedor.
Alianza por Chile.- El conglomerado de centro derecha vivió una carrera sucesoria que culminó con la transformación radical: pasó a llamarse Coalición por el Cambio, encabezada por el empresario Sebastián Piñera, contendiente de Bachelet en las presidenciales de 2005, a quien disputó la presidencia en la segunda vuelta.
Concertación Democrática.- Tras una dura disputa entre candidatos, la asociación de partidos del centro izquierda chileno eligió a Sebastián Frei como candidato a la presidencia chilena. El ex presidente Frei sería el encargado de continuar la labor de la presidenta Bachelet, al frente de un partido que ha ocupado cuatro presidencias consecutivas, desde el inicio de la Transición, completando cerca de 20 años en el poder.
Segunda vuelta

La primera vuelta se saldó con la victoria de Sebastián Piñera con un 44% de los votos, seguido por Eduardo Frei, que consiguió un 29%. Marco Enríquez-Ominami obtuvo un nada desdeñable 20%, que convertía su apoyo en el comodín que podría decidir la segunda vuelta, mientras Jorge Arrate conseguía el 6% de los votos emitidos.
Piñera, empresario que se cuenta entre las mayores fortunas de su país, ha sabido articular su campaña electoral en torno al concepto del cambio. Apoyado en un excelente trabajo de comunicación, ha sabido apropiarse de algunos de los valores tradicionales de la Concertación, para representar el concepto de la alternativa.
Frei se presenta como el candidato que continuaría el trabajo de la Concertación. No en vano, Chile ofrece unas sorpendentes buenas perspectivas de salida de la crisis económica, y Michelle Bachelet podría abandonar la presidencia alzada en un índice de aceptación superior al 80%. La presidenta saliente ha apoyado siempre al candidato de la coalición, que además cuenta con el bagaje de haber ocupado ya La Moneda.

A dos días de los comicios, las encuestas revelan un empate técnico. Piñera aventajaría a su rival en un 1%, tras una sorprendente recuperación del candidato Frei. Aunque el empresario de la Coalición por el Cambio está libre de sospecha, su gabinete ha sido acusado insistentemente de haber participado en la dictadura de Pinochet. Además, Frei ha contado con el férreo apoyo de la presidente Bachelet, y con un flojo aunque efectivo apoyo de Marco, que no se pidió el voto para la Concertación hasta esta misma semana, en un comunicado que se considera insuficiente en términos de eficacia electoral, y que se ha entendido más como un revés a Piñera que como un verdadero refuerzo de Frei.
El domingo se celebran las elecciones de las que saldrá el próximo presidente chileno, el que gobernará el país entre 2010 y 2014, en unos comicios que se anticipan ajustados.









