Carol Kinsey, para la revista Forbes, recoge en su artículo sobre perfeccionamiento del lenguaje corporal los cinco aspectos clave que se deben tener en cuenta a la hora de controlar el mensaje que enviamos con nuestro cuerpo. Es bien sabido que las campañas cada vez más se orientan por simpatías personales y vinculación emocional con los candidatos, y menos por el contenido de sus programas. A la hora de construir una predisposición emocional favorable en el público, el lenguaje corporal es la herramienta estrella. Si bien es cierto que gran parte del mérito se lo suele llevar el llamado carisma del candidato (recordemos las palabras de Jorge Santiago al respecto), una cualidad presuntamente innata, un buen trabajo de formación puede mejorar el control de una persona sobre lo que comunica sin palabras.

A continuación, un extracto del artículo de Forbes, sobre las principales variables del lenguaje corporal:

  • Contacto visual

Es muy poderoso por su origen instintivo y conectado con los patrones de supervivencia de los primeros seres humanos. Los niños que podían atraer y mantener el contacto visual, tenían más posibilidades de recibir alimento y cuidados. Como adultos todavía concedemos mucha credibilidad a las señales que enviamos y recibimos de la mirada de los otros.

Mientras tengamos contaco visual con el interlocutor, creemos que tenemos su interés. Un signo inequívoco de que una conversación se desvanece es cuando uno de los participantes mira hacia otro lado, prestando más atención a otras personas u objetos en el entorno. Y cuando mira a su reloj, pierde la vista en la distancia o escanea la habitación, está dando signos claros de que ha dejado de escuchar.

  • Sonrisas

Las sonrisas tienen un efecto poderoso en todos nosotros. El cerebro humano prefiere los rostros alegres, y los reconoce más rápidamente que aquellos con expresiones negativas. Los empleados instintivamente prestan más atención a las expresiones faciales de quienes los rodean. La gente busca sonrisas o ceños fruncidos para tener una impresión más clara de cómo interpretar y reaccionar a una situación, y suelen imitar las emociones predominantes.

  • Asentir con la cabeza

Este gesto es reconocido en la mayoría de las culturas como un indicador de aprobación. Cuando alguien asiente lentamente, normalmente indica un interés continuado en lo que se está hablando. La próxima vez que entres en una conversación en la que pretendas hacer que el interlocutor hable más, asiente a intervalos regulares. Las investigaciones demuestran que la gente habla hasta tres o cuatro veces más de lo habitual si el oyente actúa así.

  • Orientación del cuerpo

Esto indica el nivel de simpatía hacia el estatus de la otra persona. El grado en el que tu torso y hombros se orientan hacia alguien indica una actitud positiva hacia esa persona. De hecho, orientarse en otra dirección casi siempre transmite distanciamiento o aburrimiento, independientemente del contenido de la conversación.