Coca Cola es el paradigma de marca mundial. Una empresa que vende refrescos y que ha superado fronteras a base de la creación de una marca sostenida por campañas de publicidad siempre pioneras.

La web 2.0 ha permitido a las marcas entrar en los espacios sociales de su público. Aprovechar sus actividades de ocio, sus gustos, para ofrecer unos anuncios que van más allá de un eslogan o una foto. Rompe de manera definitiva esa cuarta pared que agrietó el teatro para convertir la publicidad en una actividad participativa. De esta manera se convierte la publicidad en una experiencia, y se transmite una idea de manera más emocional, y por tanto más eficaz.

Pero como los gurús no se cansan de repetir, la web 2.0 no es sólo una cuestión tecnológica sino de actitud. Y así lo ha demostrado Coca Cola, que ha llevado la el principio de participación a una audiencia acostumbrada a recibir la publicidad de manera pasiva.

Un millón de argumentos racionales o científicos no hubieran tenido el impacto de esta campaña, con la que Coca Cola ha querido demostrar que el sabor de la Coca Cola Zero no tiene nada que envidiar a sus hermanas mayores.