Google es el buque insignia de las multinacionales del siglo XXI. Desde su nacimiento en un garaje de San Francisco (similar al de Microsoft y al de muchas otras iniciativas emprendedoras que han modificado el mapa empresarial y tecnológico mundial) hasta su actividad actual, que trasciende las barreras del idioma o las fronteras entre países, sus características definen a la empresa moderna. Y una empresa moderna y de su talla no podría sobrevivir sin un esfuerzo de comunicación a su medida.
Google requiere una comunicación constante. Forma parte de sus necesidades de negocio, así como de su filosofía. Como explica Marisa Toro, directora de Comunicación y Asuntos Públicos de Google España, Google le debe mucho a los periodistas que a finales de los años 90 detectaron que su nuevo buscador podía significar un salto cualitativo y lo reflejaron en artículos, columnas y reportajes.
A día de hoy, la comunicación de Google abarca todos los ámbitos: desde la publicidad de sus novedades hasta la gestión de crisis, en las que el gigante de los buscadores siempre procura apostar por la transparencia. Google, incluso, representa el tipo de empresas que requiere labores que van más allá de la comunicación y se acercan al mundo de la diplomacia corporativa, por el tamaño de su influencia en el funcionamiento político de un país. Su presencia en China es un ejemplo claro de esto.
Marisa Toro forma parte del equipo de profesores del Postgrado de Dirección de Asuntos Públicos, organizado por MAS Consulting y la Universidad Pontificia Comillas. Se trata del primer postgrado sobre lobbying en España, y está orientado a profesionales de empresas, instituciones, ONG, asociaciones profesionales y empresariales, fundaciones, embajadas, cámaras de comercio, etc.










