Ante la Proposición no de Ley presentada en el Congreso de los Diputados para la creación de un Registro de Lobbies o grupos de interés, exponemos ocho razones para apoyar la regulación del lobby en España:

• Mayor transparencia. Para los que ven con suspicacia la actividad del lobby, la transparencia es la mejor manera de cambiar esta percepción errónea.

• Un Código de Conducta compartido, que ayudaría a reforzar los límites éticos de la profesión entre todos los profesionales del sector.

• Una legislación española al mismo nivel que otras democracias con más tradición: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Canadá, etc.

• Una actividad considerada “legítima y necesaria” del sistema democrático. Así define la propia Comisión Europea en su Libro Verde por la Transparencia de 2003 la actividad de los grupos de interés.

• El lobby permite dar voz a organizaciones de todo tipo con intereses muy diversos. La actividad de lobby es desarrollada por organizaciones de todo tipo que persiguen intereses muy diferentes: empresariales, sociales, medioambientales, humanitarios, económicos, etc.

• El lobby facilita el trabajo de los representantes políticos: Los lobbistas aportan a los legisladores información precisa y clara sobre realidades complejas. John F. Kennedy definía su trabajo así: “los lobbistas me hacen entender un problema en diez minutos, mientas que mis colaboradores tardan tres días”.

• Es una actividad profesional que da empleo a miles de personas. Algunas organizaciones españolas ya están inscritas en el Registro de Lobbies de Bruselas.

• Las empresas españolas y la sociedad civil tienen un interés cada vez mayor por el lobby. Así lo atestigua el creciente número de iniciativas de formación sobre lobby que se están desarrollando desde el mundo de la universidad y de las asociaciones profesionales y de directivos.